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3.9.10

Día de la verdad.

Muchos no pudieron dormir el dìa anterior, o destrozaron sus propias uñas con la ansiedad de si entrarían al Amateur o no. La tensión era tal en algunos que decían que se tirarían del Villena si no los elegían. Más aún, porque Renato había alterado algunos con sus razonables predicciones (y que resultaron ser bastante acertadas). Él no estaba seguro de sí mismo porque Burro, el profesor, lo trataba como si no quisiera que entrara. Chapu y yo, decía, ya estábamos fijos en el próximo campeonato. Otras opciones casi fijas eran Lucía, Valeria, Joyo, Gonzalo y Alexandra. Nada estaba dicho aún.

El mismo día, Burro cogió la exitosa carpeta y se sentó en medio del escenario, los demás en las tribunas abrazando al del costado, cruzando los dedos y mordiéndose los labios, murmullos que cesaron cuando, con una cara de disculpa hacia los que no sean elegidos, Burro comenzó a hablar (el que habla primero, Burro será).

El primer equipo era Renato, Chapu, Lucía y Rodrigo del Río. Rodrigo fue el que más se emocionó. Tres talleres y ya había mejorado su juego en el escenario. Se lo merecía.

"El segundo equipo está conformado por Johann, Álvaro Joyo, Valeria Cornejo y Mateo Peñaherrera." No grité ni me emocioné cuando mencionaron mi nombre. No por atorrante ni nada, sino porque me demoro horas, e incluso días en mostrar emoción hacia una situación que muchos considerarían que se debería mostrar una gran reacción.

Los respectivos capitanes de dichos equipos eran Chapu y yo. Admito que cuando me mencionaron capitán de mi propio equipo, sonreí de cachete a cachete y me reí de lo inverosímil que parecía. Muchos me dijeron "buena, Johann, la hiciste".

Pero la felicidad no duró mucho. Lo primero que le dije a Joyo fue: "chucha, Dalís". Y a él también se le fue la sonrisa de la cara. Para Dalís, la impro es todo. Todavía no llegaba, así que no escuchó el veredicto final. Ella me convenció de no salirme del campeonato, como lo había hecho en el anterior, con los Improlopitecus. Es más, ella tomó mi lugar a mi retiro. Pero ahora ella quería jugar en el mismo campeonato que yo, y si era posible, en el mismo equipo. "Si no me eligen", me decía, "me tiro del Villena, te juro."

Felizmente no se ha tirado. Pero le afectó mucho cuando lo descubrió, cuando llegó 10 minutos después del veredicto. Cuando se enteró, hubo un pequeño cambio en sus ojos. Algunos no lo reconocieron, pero incluso a 6 metros de distancia, pude notar su decepción.

Me sorprende que en ese momento pensaba que lo había perdido absolutamente todo, que se iba a rendir tan rápido. Me dijo que no era buena en nada, que todo lo que hacía le salía mal, y todo lo que quiere al final se le va. Que toda su vida iba en picada hacia abajo. Bueno, le di una pastillita para el alma:

"No te debes rendir. Puedes fallar una y otra vez en las cosas que haces, pero la mayor falla que puedes cometer es no volver a intentar."

Siguiendo con mi filosofía de la impro como una forma de vida, le dije:

"Estás en una impro y te acaban de plantear un conflicto, algo que te hizo pensar "fsdkfhsdlf ahora qué hago?"; bueno, lo que NO debes hacer es correrte e irte a reserva, porque esta impro dura 100 años, y debes mantenerte en cancha hasta que el árbitro diga que se ha acabado. Eres la protagonista. El protagonista siempre se encuentra con conflictos. Los jugadores en la banca te podrán ayudar, pero eres tú quien debe tomar la mayoría de las decisiones para lograr el objetivo de tu personaje. Y ese objetivo es ser feliz."

Uno de las cosas que aprecio mucho de Dalís es que ella es una de las pocas personas que entiende cuando le hablo de la impro, y cómo la impro puede aplicarse a la manera de vivir la vida. Es una filosofía entre las millones que existen, pero a los dos nos funciona muy bien. Y a Dalís, sobretodo, porque debe ver que estar en los talleres de impro no se trata solo de lograr entrar al campeonato, y de aprender a jugar por el espectáculo.

Es que la impro es la vida.
Y la vida es una impro.


Buenas [[vibras]].



23.8.10

Genialidades del lleva lleva

El transporte público peruano y sus enseñanzas de cada día

Con más de 5 meses de estar parado por 5 o 74 minutos en el paradero Pedagógico esperando el mismo transporte (cuando mi hermano me enseñó me dijo que si quiero irme a mi casa debía tomar la de marrón-beige-marrón, que no me confunda con la naranja-beige-marrón que me llevaba al otro poto de Lima), ya me había independizado de la movilidad escolar. Claro, 74 minutos son más que suficientes para que los jugos gástricos lloren (¡y cuán insoportable es su llanto!), y no puedas callarlos porque el sol que tienes en tu bolsillo lo ahorras junto con cincuenta céntimos más por si el cobrador se pasa de pendejo. Una manera de evitar esto es no perder el tiempo esperando a la marrón-beige-marrón, que casi nunca pasa por la Panamericana Sur, y buscar formas más express de movilizarte. Poniendo en práctica algunas deducciones detectivescas (ésta va a tal sitio, llega hasta tal otro, de ahí me tomo ésta y llego sano y salvo, habilidad que desarrollé yendo a muuuchos talleres de teatro), ya tenía un buen concepto de cómo trasladarme por Lima.

Donde estaba parado, el cielo estaba gris y se descomponía en minúsculas gotas de garúa limeña, típicas en setiembre. La neblina difuminó la Panamericana Sur, pero eso no impidió a los individuos del paradero rojo levantar sus brazos o índices derechos al reconocer las franjas marrón-beige-marrón que pertenecían a la “S”. La puerta del coche se dobló al abrirse y reveló un señor alto, flaco y con bigote mal afeitado, con chaqueta marrón y pantalón beige (me di cuenta tres meses más adelante que así era como se reconocía la empresa) quien publicitaba los próximos destinos a una velocidad fenomenal, sin repetir ni obviar ninguno de ellos. El paradero quedó vacío. Lleva, lleva.


Recordando que éste sería mi medio de transporte por casi lo que restaba de mi vida, sabía que tenía que acostumbrarme al clima que éste nuevo ambiente ofrecía. Un clima generalmente cálido, cuya intensidad se determina por la cantidad de pasajeros que vayan parados; y a veces húmedo, si algún individuo sudoroso se ubica cerca de ti, lo cual curiosamente ocurre justo después de que te has ubicado en un lugar ‘sano’, por así decirlo. Esto, sumado a vientos sonoros que soplan al ritmo de Onda Cero, Zeta Rock&Pop o algún disco bamba de valsecitos criollos. Sólo los más osados luchan la gran potencia de estos vientos con reproductores de música portátiles de potencia mayor. La vista era decorada por stickers fosforescentes que, en la mayoría, contenían el nombre “Dios” como si fuera una marca registrada, y un papel tapiz (parecido a los de consultorio de pediatra) desgarrado, arañado y garabateado.

Ciertas veces percibía un aire de competitividad entre los pasajeros. Ese deseo impulsivo de empujarse entre la multitud y escabullirse lo más rápido posible hasta ese asiento que lo desocupó el treintañero que se bajó en Angamos con La Encalada (el comando para bajar en este punto es “kiosco baja”, lo curioso es que no hay kiosco). En la mayoría de casos, un pasajero se ubica estratégicamente al costado de un asiento y, como tigre a venado, lo acorrala y acecha hasta que el ocupante (Polo baja) lo deje libre e indefenso y pueda ser rápidamente atacado por el depredador. Agradezco haber aprendido esta ley de la naturaleza rápidamente. Pero esta competitividad no siempre funciona. Hay ciertas personas que tienen la habilidad de manipular la mente de un pasajero sentado y de persuadirlo a cederle su sitio. Estas personas, según la ley 2-6-2-7-algo, son conocidas como ancianos, discapacitados, madres gestantes o madres con hijos.

Normalmente en una de las cumbres del silencio dentro del vehículo, una voz áspera y grave acompañado por un chin-chin de monedas rompe la calma exclamando “pashaje, pashaje”. Rápidamente unos 35 chin-chines más se unen al coro. Chin-chin pashaje, chin, óvalo, rrip, chin-chin, pashaje, chin, Molina, rrip, chin-chin, pashaje, chin, Molina, rrip, y sucesivamente. Cuando sea mi turno, pensaba en plena canción de onomatopeyas, debería tener una palabra que me haga bajar donde debo sin irrumpir la musicalidad. El cobrador estaba a dos sitios del mío y no tenía alternativas. La canción siguió así: chin-chin, pashaje, chin, Jockey, rrip, chin-chin, pashaje, ahí en Raúl Ferrero con El Corregidor porfa, pausa de 4 tiempos, miradas, rrip. Qué patético.

La gente venía y se iba, entraba y salía. Algunos entraban y no salían, otros ya estaban dentro y tampoco salían. Pero siempre callados, sin emitir una palabra. Cada vez que escuchaba una voz diferente y mucho más potente y robótica que la del “pashaje”, era la voz de “Muy buenas tardes, señores pasajeros”. No conformes sólo con explicar, por tres o cuatro minutos, su proveniencia y su situación económica, venían con, y cito, "un producto golosinario" para vender a los pasajeros indiferentes y desinteresados. Luego bajaban y desaparecían. Molina baja.

Este paradero es eterno. Tres luces verdes sin avanzar, esperando a que se rellene el coche que vomitó a más del 90% de sus pasajeros, sólo en Molina. Rellénese o no rellénese de pasajeros, a la vuelta hay otro paradero en donde puede parar y alimentarse. De ahí, la avenida La Molina se convierte en la Universitaria y ésta se renombra a El Corregidor. Miro a la ventana, y la reja verde rodeada de arbustos me indica que estoy a unos cien metros de mi bajada.

Paramos en luz roja y con tráfico. Cuando cambie a verde, podré bajarme, pensé. Esperé a que el cobrador exclame “Ferrero baja” y a que espere respuestas (tonto de mí). El recorrido desde la reja verde hasta mi bajada parecía más largo de lo que pensaba. Juraba que era normal hasta que tres o cuatro señoras reclamaron que bajaban en Ferrero, señor, baja, baja. El coche paró y las tías exclamaban que era una barbaridad mientras bajaban y yo las seguía. Finalmente comprendí la barbaridad cuando noté que Ferrero, en vez de estar delante de mí, estaba a dos cuadras atrás. Lleva, lleva, y la combi había desaparecido.

En los cuatrocientos y tantos metros de recorrido hasta mi casa (iban a ser doscientos, de no ser por las cuadras extras) debatí y consideré si la combi era el mejor medio para poder movilizarme por mi cuenta. Que era el más eficiente, era el más eficiente. Que era el más bonito, no era el más bonito. Tal vez pueda negociar movilidades con mis padres.

Mis padres se han rehusado a llevarme a mis clases en Miraflores éstas vacaciones. Vaya, lo que me espera.

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Esta entrada fue originalmente una tarea de mi clase de Comunicación del año pasado, y a mis profesores les gustó y lo publiqué en mi olvidado blog "Genialidades de ayer y hoy" (que tenía solo una entrada, y era esta crónica). Extraño esa habilidad para desarrollar un tema con inicio, nudo y final.


Buenas [[vibras]].

13.8.10

La música de las masas tiene cara bonita

La música, en su esencia, es la mejor manifestación cultural del hombre, a mi parecer. Recientemente le he atribuido un mayor valor a la música clásica (Rachmaninoff) y a los compositores contemporáneos (Peter Broderick); es decir, música instrumental. Lo que aprecio de este tipo de música es que las melodías y/o armonías atribuyen sentimientos diferentes o (lo que es mejor) imágenes diversas, como si fuera el score de una película (por eso también bienvengo a los compositores de películas como Hans Zimmer). Por consiguiente, ese tipo de música es la cual me empapa de ideas para la escritura, creación de personajes y situaciones (habla el aspirante a cineasta). Dentro de este rubro musical entra un género que tiene un fondo más artístico y profundo que la música clásica: el post-rock, un género que usa instrumentos y elementos del rock para crear mini-películas evocativas donde solo se necesita abrir los oídos y cerrar los ojos (al final de la entrada les dejo con un ejemplo de este género). Como la música debe ser.

Pero parece que el pop que surgió en la década del 2000 ha revertido todo eso: los seguidores de este género cierran los oídos a la esencia de la canción y abren los ojos (y la boca) por aquella figura que canta sobre sus relaciones, rupturas, amores platónicos; e incluso componen canciones egocéntricas, demostrando sin argumentos lo geniales que son. Las letras de este género no evocan, sino enamoran; y lo que es peor, la estética del artista mismo pasa a un primer plano, como lo demuestran las siguientes frases:

"NICK JONAS ESTÁ BUENAZO"
"QUÉ LINDO QUE ES JUSTIN BIEBER"
"AMO LOS TRAJES DE LADY GAGA"

Y no faltan aquellos que responden:

"ES UN GAY"
"¡ES UNA NIÑA!"
"BAH, ES HERMAFRODITA"

Así nos encontramos en una confrontación llena de fantasías con amores platónicos y celos/envidia. Y siendo las apariencias lo que importan, el espectáculo del concierto musical se vuelve una pasarela de chicos bonitos y trajes deslumbrantes, con un fondo musical pegajoso.
Me entristece ver que grandes artistas de la música Folk, y acá ejemplifico a Shakira, dejaran los lados más artísticos de sus carreras para sucumbir ante la empresa chupasangre del pop. ¿Dónde Están Los Ladrones de la inspiración? Adoraba escuchar una Antología de sus canciones y pensar en sus Pies Descalzos, esperando al Octavo Día. Ahora es Inevitable ver a un ícono del Folk como La Loba en el armario. *aullido sensual*. Nelly Furtado sufrió lo mismo, pasando de ser "como un pájaro" a una "come-hombres".

Al fin y al cabo, es una manifestación musical y la respeto por ello, pero no puedo evitar notar que es muy inimaginativa, se basa en la estética del compositor y no de la composición, y se crea con fines enteramente de lucro. Y eso, amigos, le quita la esencia a la música.

No me quemen, solo es una opinión :)

Buenas [[vibras]].
PD: el video prometido antes, la agrupación se llama Do Make Say Think. Que lo disfruten.

10.8.10

Luces frenéticas.

Hola, nuevamente. YGriega al teclado. Bajo unos cambios bizarros, con otros cuatro blogs olvidados y con ganas de escribir. Cualquier cosa; cualquier idea; cualquier eme.


Escribo en Helvetica: sí, esa fuente que aparece por todos lados en las fotos de Flickr e Imgfave. Recién me entero que Blogger la incluía. ¿Pueden creer que la última entrada que publiqué en un blog (Yo hanneo) fue el 16 de julio...del AÑO PASADO? No significa que no haya estado productivo. El papel en blanco se convirtió en mi escape. No obstante, no veía maneras de compartir mi mente. Hoy decidí comenzar otro blog.


Estoy en clases, pero a la vez no estoy en clases. Hoy regresé al colegio después de tres semanas de ausencia, cuando debieron haber sido dos. Hace poco cuestioné todo: mis padres, mi colegio, mi entorno (detalles en entradas posteriores). Llegué a la conclusión de que el colegio sirve como brújula, pero no como el profesor de la vida. Es necesario terminarlo, habiendo entrado a la segunda mitad de mi último año escolar. Pero lo terminaré a mi manera, basado en lo que yo quiero hacer. Dadas mis buenas notas en Matemática, Aritmética y Geometría, he sido exonerado de esos cursos, por la directora de mi colegio, para abrir más espacios para que yo pueda escribir (más detalles en entradas posteriores).


Eeeeel punto es, estoy en mi exonhora (mi hora de exoneración de matemáticas) comenzando este blog. A escribir se ha dicho. Siéntanse libres de comentar esta entrada y cuéntenme sobre su colegio: si es acogedor, estricto, grande, chico; si se han cambiado de colegio, si quisieran cambiarse; si lo han terminado o no; alguna anécdota...en fin. Lo que quieran.

Es hora de recreo. Me mandaron Froot Loops en la lonchera.


Buenas [[vibras]].