15.10.10

Conversaciones con Martorell (I)

En biblioteca, haciendo un trabajo. En una mesa, se sentaban varios postulantes, que conversaban sobre sus posibles universidades, las modalidades de ingreso, y la Pre. En la otra, Carlos Martorell y yo. Ninguno avanzaba el trabajo; dos alpinchistas, pero con algunas diferencias en ideologías.

-¿Sabías que tú puedes hacer lo mismo que ellos, y mil veces mejor? -me pregunto, refiriéndose a los de la otra mesa, y apelando a mi talento académico, desperdiciado por mi asimilación de alpinchismo máximo.
-Sí -le respondí con poca importancia.
-¿Y que puedes entrar a cualquiera de sus universidades sin problema? -en la otra mesa habían mencionado incluso a la Católica y la Cayetano, pero para medicina yo no estoy.
-Sí.
-Y si lo sabes, ¿por qué no entras a ninguna?
-No quiero, -le reiteré. -no me convence la idea de ir a una universidad.

En un principio fue por la idea de los Estudios Generales; siempre he estado en contra de ellos, pues son similares a uno o dos años extra de colegio. Luego, había asimilado la idea de un año sabático, el cual voy a tomar el próximo año. De ahí, quién sabe, podría considerar algún estudio superior. Pero a lo largo de este año, me quedé aferrado a la idea de que se puede ser exitoso sin tener que hacer estudios superiores (miré el caso de Tarantino, y muchas personas me repetían que yo "no soy Tarantino"). Quiero que mi camino al éxito sea lo más independiente posible.

-Entonces, eres un anti-sistema. -continuó Martorell.
-¿Un qué?
-Un anti-sistema, que vas en contra del sistema. Eres del tipo de personas que comienzan las revoluciones. Incluso eres de las personas que, tarde o temprano, terminarán estudiando Derecho en alguna universidad.
-¿Revoluciones? ¿Derecho? -me sentí insultado.
-Normalmente, esas personas tienen muchos problemas. Te van a joder más. Dime, ¿quieres ser feliz?
-Todos queremos ser felices. -él ya sabía esto, pero me parece que a veces se lo olvida. -Yo no soy la excepción.
-No te entiendo. ¿Eres un ati-sistema y quieres ser feliz? ¿Acaso eres masoquista?
-¿Qué es lo raro? ¿Acaso tengo que "seguir el sistema" para ser feliz?
-Si no quieres pasar por la calle siendo señalado con el dedo, sí.
-¿El sistema te dice, entonces, que para ser exitoso hay que ir a una universidad?
-O algún instituto de estudios superiores, sí.

Martorell a veces se pone irritante con su realismo extremista.

-Lo dices solo porque la sociedad y la razón común te han hecho aceptar que el éxito se consigue así. -le repliqué.
-Lo digo porque es verdad -me respondió con certeza. -y porque es el camino más fácil.
-No, Martorell. Yo no pienso así. Tú no puedes decir que esa es la única manera porque no has experimentado todos los caminos. Yo tampoco puedo decir lo mismo de mi elección, pero me gustaría entrar en la aventura. Nunca sabré si seré exitoso o fracasaré si no lo intento, si sigo con lo que me dice el "sistema".
-Bueno, -respondió -que tengas suerte en eso.
-¿Es una apuesta? -le pregunté con una sonrisa.
-Sí. -dijo con picardía y algo de inseguridad.

Luego nos dimos la mano. Él sacó "La náusea", de Jean-Paul Sartre.




 


















Imagen de aquí

27.9.10

Soy humano.

Tengo miedo del día. Tengo miedo de la noche. Tengo miedo de gritar o llorar, tengo miedo de no hacerlo. Tengo miedo de dormir sin una luz o la radio prendida. Tengo miedo de soñar: de despertar sabiendo que fue solo un sueño, y nada más que un sueño. Tengo miedo del colegio. Tengo miedo de mis compañeros, de mis amigos y de mis enemigos. Tengo miedo de lo que piensen los demás. Tengo miedo de lo que puede ocasionar mi pasado, de lo que me depara en el futuro, pero sobretodo, de no vivir el presente. Tengo miedo de vivir, e incluso de morir. Tengo miedo a estar solo, al igual que temo estar rodeado. Tengo miedo de perderla, al igual que me atemoriza la posibilidad de quedarme con ella por siempre. Tengo miedo al vacío y a la saturación. Tengo miedo de no hacer nada. Tengo miedo de hacerlo todo. No me gusta perder, pero me da mucho miedo ganar. Tengo miedo del amor, tengo miedo del sexo, tengo miedo del afecto. Temo ser curioso. Temo no saber mi verdadera orientación. Tengo miedo de la confusión. Tengo miedo de no saber quién soy. Tengo miedo de vivir bajo una máscara, tengo miedo de quitármela en público. Tengo miedo de hablar cualquier cosa, y también de no decir nada por ello.

Paradójico, ¿cierto? ¿Qué se hace con tremendo fajo de mierda? Uno debe reconocer, primero, que no tiene miedo de decir que tiene miedo. Todos tenemos miedo. Somos humanos. Soy humano.

¿Y qué se hace con lo demás?

Lo exorcizas. Háblale a alguien, coméntaselo. Escríbelo. Nunca te lo guardes dentro. Lo único que ganas con guardártelo es perder un pedazo de ti. Y sin que lo sepas, tus miedos te comerán vivo.


Buenas [[vibras]].


Y para hacer catarsis, Do Make Say Think.




8.9.10

Dormir.

¿Estaría bien?, los demás se preguntaban. Habían pasado siete meses y medio y aún seguía durmiendo. Como una roca. Faltó al colegio, a las reuniones, a sus actividades preferidas. No sintió los suplicios de la gente, las piedras lanzadas a su ventana, las marchas, la música, las estaciones...la humanidad en sí. Permanecía envuelto en su coraza, nada del mundo exterior podía metérsele.

La única que podía hacer algo al respecto era Solada, pero nadie lo sabía. Solada, desde antes, había desarrollado un particular interés por Talbot. Ella podía sentir en él una sensibilidad especial, detrás de esa constante alegría. Lo sentía cada vez que miraba su sonrisa, feliz y con un secreto.

Solada fue a casa de Talbot.

"Sí, ¿quién es?", respondió la madre.
"Soy Solada. ¿Se encuentra Talbot?"
"Sigue durmiendo."
"Lo sé. ¿Puedo pasar?"

Hubo, en el intercomunicador, una pausa corta pero suficiente para mostrar el desconcierto de la madre. Solada pasó a la sala, y la madre le invitó un vaso con agua.

"No entiendo por qué duerme tanto. Es un chico sano, alegre, activo y muy bueno. Trae amigos a la casa, sale con ellos. Nunca lo he visto triste en tres años."

Solada meditó unos instantes. Luego le preguntó si podía subir a verlo. La madre se intrigó, pero aceptó. Subieron juntos. Cuando llegaron al cuarto, la madre se quedó parada afuera, y Solada entró. Tolbat seguía en posición fetal, como cuando cayó dormido por primera vez.

Se sentó junto a él. Escuchó su respiración, tenue pero agitada. Tocó sus manos; estaban frías. Vio la cicatriz que se había hecho ese mismo año, y con el gentil toque de Solada, el cuerpo entero de Tolbat se sacudió ligeramente. No se despertó. Ella lo miró y lo vio en su faceta más sensible, sin máscara. Se acercó a su oído.

"No duermes porque tienes sueño. No duermes porque estás enfermo."

Talbot abrió los ojos. Solada no se dio cuenta.

"Duermes porque quieres escapar."

Talbot soltó una lágrima, y ella tampoco lo notó.

"Si sigues escapando de esta manera, nunca vas a despertar."

"¿Qué hago, entonces?", replicó el dormilón, con un murmullo.
"Habla con alguien.", le respondió con un beso en la cabeza.

Salió del cuarto, agradeció a la madre y volvió a su casa.

Tolbat despertó al día siguiente. Regresó al colegio días más tarde y, cuando llegó, lo primero que hizo fue buscar a Solada. Cuando la encontró, le dijo:

"Tengo sueño."

A lo que Solada respondió, con una sonrisa en la cara:

"Tengo tiempo. Te escucho."




Buenas [[vibras]].

7.9.10

Te lo explicaría, pero tu cerebro explotaría.

Yo te dije, esto no va a funcionar. No conmigo así, bajo tanta presión. No con mis dudas, con mis conflictos, con mi desesperación. No con un pasado cuyas influencias aún me atormentaban con la duda bipolar de si eran buenas o malas. No así, estoy bien jodido.

Tú estabas confundida, pero porque yo permití que te confundieras. Sin explicaciones, esperé que todo sea igual como antes, pero definitivamente tu mundo dio un giro de ciento ochenta, y nada sería lo mismo, al menos para ti. Desde ahí, las promesas que nos dijimos, los votos que nos juramos, regresaron a las películas y los libros de donde los sacamos, para que sean adoptados por otros tórtolos sin imaginación. Ya no estarías ahí para mí, sin que cruce por tu mente el hecho de no regresar. Ya no me escucharías como antes, porque tu corazón estaría escuchando una triste canción de amor. Ya no me darías tu confianza, pues sin la inútil etiqueta de “enamorados”, volverías a encerrarte en tu caja de cartón.

Una de las cosas que odiaba (me parecía sumamente tedioso) de ti fue tu máscara. Tu máscara era una chica feliz, sin preocupaciones, fantasiosa, simple, y de poca capacidad de palabras. Cuando vi esa máscara pensé que no siempre estabas con ella, pero luego al ver que te la ponías incluso en las conversaciones más profundas y serias, comenzaba a dudar. Me pedías que hable con términos más simples, cuando yo ya no podía simplificar la palabra “subconsciente”. Entonces no podía hablar del subconsciente, o plantearte un punto de vista o una filosofía, porque al final me mirabas con confusión y decías: “¿ah?”.

Comencé a cambiar no por ti, sino por el mundo exterior porque, creas o no, no eras el centro de mi mundo ni el motor de mi vida. Lo peor fue que tú estuviste ahí, cuando el mundo me parecía tan aterrador que me sentía indefenso y desesperado. Y nunca me había mostrado más vulnerable en mi vida que aquella noche que aparecí en la puerta de tu casa, te abracé, me arrodillé y lloré.

Te conté todo: mi infancia llena de molestias de parte de chicos de mi colegio, de peleas y humillaciones; de cómo cambié enteramente por una chica que se dedicó a convertirme en una mejor persona, y que aunque ya no sepa dónde está, siempre se lo agradeceré; de cómo mi inocencia fue corrompida por mis primos y primas de Oxapampa, pero así me convertí en un “sex symbol” a partir de entonces; de mis numerosos escándalos por besar a varias chicas; del día que me enamoré de ti; del día que mi mundo se vino abajo, y de cómo tú me apoyaste bastante; de la experiencia que marcó la inestabilidad de nuestra relación; de mis mentiras y mi actuación; y de mi primera pasada de alcohol. Todo esto explicado a la manera de línea de tiempo y de forma literal. Las palabras solo salían, y eran las más simples. Y te miraba de rato en rato y veía tus ojos posados en mí. Pensaba que en serio no solo me escuchabas, sino me estabas entendiendo por fin. Y pensé que con esta escena, con este diálogo que me permitió exorcizar mis demonios, podríamos volver a comenzar.

Y, sin embargo, lo único que hiciste fue mirarme con confusión y decir: “¿ah?”.

3.9.10

Día de la verdad.

Muchos no pudieron dormir el dìa anterior, o destrozaron sus propias uñas con la ansiedad de si entrarían al Amateur o no. La tensión era tal en algunos que decían que se tirarían del Villena si no los elegían. Más aún, porque Renato había alterado algunos con sus razonables predicciones (y que resultaron ser bastante acertadas). Él no estaba seguro de sí mismo porque Burro, el profesor, lo trataba como si no quisiera que entrara. Chapu y yo, decía, ya estábamos fijos en el próximo campeonato. Otras opciones casi fijas eran Lucía, Valeria, Joyo, Gonzalo y Alexandra. Nada estaba dicho aún.

El mismo día, Burro cogió la exitosa carpeta y se sentó en medio del escenario, los demás en las tribunas abrazando al del costado, cruzando los dedos y mordiéndose los labios, murmullos que cesaron cuando, con una cara de disculpa hacia los que no sean elegidos, Burro comenzó a hablar (el que habla primero, Burro será).

El primer equipo era Renato, Chapu, Lucía y Rodrigo del Río. Rodrigo fue el que más se emocionó. Tres talleres y ya había mejorado su juego en el escenario. Se lo merecía.

"El segundo equipo está conformado por Johann, Álvaro Joyo, Valeria Cornejo y Mateo Peñaherrera." No grité ni me emocioné cuando mencionaron mi nombre. No por atorrante ni nada, sino porque me demoro horas, e incluso días en mostrar emoción hacia una situación que muchos considerarían que se debería mostrar una gran reacción.

Los respectivos capitanes de dichos equipos eran Chapu y yo. Admito que cuando me mencionaron capitán de mi propio equipo, sonreí de cachete a cachete y me reí de lo inverosímil que parecía. Muchos me dijeron "buena, Johann, la hiciste".

Pero la felicidad no duró mucho. Lo primero que le dije a Joyo fue: "chucha, Dalís". Y a él también se le fue la sonrisa de la cara. Para Dalís, la impro es todo. Todavía no llegaba, así que no escuchó el veredicto final. Ella me convenció de no salirme del campeonato, como lo había hecho en el anterior, con los Improlopitecus. Es más, ella tomó mi lugar a mi retiro. Pero ahora ella quería jugar en el mismo campeonato que yo, y si era posible, en el mismo equipo. "Si no me eligen", me decía, "me tiro del Villena, te juro."

Felizmente no se ha tirado. Pero le afectó mucho cuando lo descubrió, cuando llegó 10 minutos después del veredicto. Cuando se enteró, hubo un pequeño cambio en sus ojos. Algunos no lo reconocieron, pero incluso a 6 metros de distancia, pude notar su decepción.

Me sorprende que en ese momento pensaba que lo había perdido absolutamente todo, que se iba a rendir tan rápido. Me dijo que no era buena en nada, que todo lo que hacía le salía mal, y todo lo que quiere al final se le va. Que toda su vida iba en picada hacia abajo. Bueno, le di una pastillita para el alma:

"No te debes rendir. Puedes fallar una y otra vez en las cosas que haces, pero la mayor falla que puedes cometer es no volver a intentar."

Siguiendo con mi filosofía de la impro como una forma de vida, le dije:

"Estás en una impro y te acaban de plantear un conflicto, algo que te hizo pensar "fsdkfhsdlf ahora qué hago?"; bueno, lo que NO debes hacer es correrte e irte a reserva, porque esta impro dura 100 años, y debes mantenerte en cancha hasta que el árbitro diga que se ha acabado. Eres la protagonista. El protagonista siempre se encuentra con conflictos. Los jugadores en la banca te podrán ayudar, pero eres tú quien debe tomar la mayoría de las decisiones para lograr el objetivo de tu personaje. Y ese objetivo es ser feliz."

Uno de las cosas que aprecio mucho de Dalís es que ella es una de las pocas personas que entiende cuando le hablo de la impro, y cómo la impro puede aplicarse a la manera de vivir la vida. Es una filosofía entre las millones que existen, pero a los dos nos funciona muy bien. Y a Dalís, sobretodo, porque debe ver que estar en los talleres de impro no se trata solo de lograr entrar al campeonato, y de aprender a jugar por el espectáculo.

Es que la impro es la vida.
Y la vida es una impro.


Buenas [[vibras]].



23.8.10

Genialidades del lleva lleva

El transporte público peruano y sus enseñanzas de cada día

Con más de 5 meses de estar parado por 5 o 74 minutos en el paradero Pedagógico esperando el mismo transporte (cuando mi hermano me enseñó me dijo que si quiero irme a mi casa debía tomar la de marrón-beige-marrón, que no me confunda con la naranja-beige-marrón que me llevaba al otro poto de Lima), ya me había independizado de la movilidad escolar. Claro, 74 minutos son más que suficientes para que los jugos gástricos lloren (¡y cuán insoportable es su llanto!), y no puedas callarlos porque el sol que tienes en tu bolsillo lo ahorras junto con cincuenta céntimos más por si el cobrador se pasa de pendejo. Una manera de evitar esto es no perder el tiempo esperando a la marrón-beige-marrón, que casi nunca pasa por la Panamericana Sur, y buscar formas más express de movilizarte. Poniendo en práctica algunas deducciones detectivescas (ésta va a tal sitio, llega hasta tal otro, de ahí me tomo ésta y llego sano y salvo, habilidad que desarrollé yendo a muuuchos talleres de teatro), ya tenía un buen concepto de cómo trasladarme por Lima.

Donde estaba parado, el cielo estaba gris y se descomponía en minúsculas gotas de garúa limeña, típicas en setiembre. La neblina difuminó la Panamericana Sur, pero eso no impidió a los individuos del paradero rojo levantar sus brazos o índices derechos al reconocer las franjas marrón-beige-marrón que pertenecían a la “S”. La puerta del coche se dobló al abrirse y reveló un señor alto, flaco y con bigote mal afeitado, con chaqueta marrón y pantalón beige (me di cuenta tres meses más adelante que así era como se reconocía la empresa) quien publicitaba los próximos destinos a una velocidad fenomenal, sin repetir ni obviar ninguno de ellos. El paradero quedó vacío. Lleva, lleva.


Recordando que éste sería mi medio de transporte por casi lo que restaba de mi vida, sabía que tenía que acostumbrarme al clima que éste nuevo ambiente ofrecía. Un clima generalmente cálido, cuya intensidad se determina por la cantidad de pasajeros que vayan parados; y a veces húmedo, si algún individuo sudoroso se ubica cerca de ti, lo cual curiosamente ocurre justo después de que te has ubicado en un lugar ‘sano’, por así decirlo. Esto, sumado a vientos sonoros que soplan al ritmo de Onda Cero, Zeta Rock&Pop o algún disco bamba de valsecitos criollos. Sólo los más osados luchan la gran potencia de estos vientos con reproductores de música portátiles de potencia mayor. La vista era decorada por stickers fosforescentes que, en la mayoría, contenían el nombre “Dios” como si fuera una marca registrada, y un papel tapiz (parecido a los de consultorio de pediatra) desgarrado, arañado y garabateado.

Ciertas veces percibía un aire de competitividad entre los pasajeros. Ese deseo impulsivo de empujarse entre la multitud y escabullirse lo más rápido posible hasta ese asiento que lo desocupó el treintañero que se bajó en Angamos con La Encalada (el comando para bajar en este punto es “kiosco baja”, lo curioso es que no hay kiosco). En la mayoría de casos, un pasajero se ubica estratégicamente al costado de un asiento y, como tigre a venado, lo acorrala y acecha hasta que el ocupante (Polo baja) lo deje libre e indefenso y pueda ser rápidamente atacado por el depredador. Agradezco haber aprendido esta ley de la naturaleza rápidamente. Pero esta competitividad no siempre funciona. Hay ciertas personas que tienen la habilidad de manipular la mente de un pasajero sentado y de persuadirlo a cederle su sitio. Estas personas, según la ley 2-6-2-7-algo, son conocidas como ancianos, discapacitados, madres gestantes o madres con hijos.

Normalmente en una de las cumbres del silencio dentro del vehículo, una voz áspera y grave acompañado por un chin-chin de monedas rompe la calma exclamando “pashaje, pashaje”. Rápidamente unos 35 chin-chines más se unen al coro. Chin-chin pashaje, chin, óvalo, rrip, chin-chin, pashaje, chin, Molina, rrip, chin-chin, pashaje, chin, Molina, rrip, y sucesivamente. Cuando sea mi turno, pensaba en plena canción de onomatopeyas, debería tener una palabra que me haga bajar donde debo sin irrumpir la musicalidad. El cobrador estaba a dos sitios del mío y no tenía alternativas. La canción siguió así: chin-chin, pashaje, chin, Jockey, rrip, chin-chin, pashaje, ahí en Raúl Ferrero con El Corregidor porfa, pausa de 4 tiempos, miradas, rrip. Qué patético.

La gente venía y se iba, entraba y salía. Algunos entraban y no salían, otros ya estaban dentro y tampoco salían. Pero siempre callados, sin emitir una palabra. Cada vez que escuchaba una voz diferente y mucho más potente y robótica que la del “pashaje”, era la voz de “Muy buenas tardes, señores pasajeros”. No conformes sólo con explicar, por tres o cuatro minutos, su proveniencia y su situación económica, venían con, y cito, "un producto golosinario" para vender a los pasajeros indiferentes y desinteresados. Luego bajaban y desaparecían. Molina baja.

Este paradero es eterno. Tres luces verdes sin avanzar, esperando a que se rellene el coche que vomitó a más del 90% de sus pasajeros, sólo en Molina. Rellénese o no rellénese de pasajeros, a la vuelta hay otro paradero en donde puede parar y alimentarse. De ahí, la avenida La Molina se convierte en la Universitaria y ésta se renombra a El Corregidor. Miro a la ventana, y la reja verde rodeada de arbustos me indica que estoy a unos cien metros de mi bajada.

Paramos en luz roja y con tráfico. Cuando cambie a verde, podré bajarme, pensé. Esperé a que el cobrador exclame “Ferrero baja” y a que espere respuestas (tonto de mí). El recorrido desde la reja verde hasta mi bajada parecía más largo de lo que pensaba. Juraba que era normal hasta que tres o cuatro señoras reclamaron que bajaban en Ferrero, señor, baja, baja. El coche paró y las tías exclamaban que era una barbaridad mientras bajaban y yo las seguía. Finalmente comprendí la barbaridad cuando noté que Ferrero, en vez de estar delante de mí, estaba a dos cuadras atrás. Lleva, lleva, y la combi había desaparecido.

En los cuatrocientos y tantos metros de recorrido hasta mi casa (iban a ser doscientos, de no ser por las cuadras extras) debatí y consideré si la combi era el mejor medio para poder movilizarme por mi cuenta. Que era el más eficiente, era el más eficiente. Que era el más bonito, no era el más bonito. Tal vez pueda negociar movilidades con mis padres.

Mis padres se han rehusado a llevarme a mis clases en Miraflores éstas vacaciones. Vaya, lo que me espera.

________________________________________________________________


Esta entrada fue originalmente una tarea de mi clase de Comunicación del año pasado, y a mis profesores les gustó y lo publiqué en mi olvidado blog "Genialidades de ayer y hoy" (que tenía solo una entrada, y era esta crónica). Extraño esa habilidad para desarrollar un tema con inicio, nudo y final.


Buenas [[vibras]].

20.8.10

FLDSMDFR

Domina está haciendo su tarea de Británico. Y no sabe encontrar un sinónimo de however. Jahuever.

13.8.10

La música de las masas tiene cara bonita

La música, en su esencia, es la mejor manifestación cultural del hombre, a mi parecer. Recientemente le he atribuido un mayor valor a la música clásica (Rachmaninoff) y a los compositores contemporáneos (Peter Broderick); es decir, música instrumental. Lo que aprecio de este tipo de música es que las melodías y/o armonías atribuyen sentimientos diferentes o (lo que es mejor) imágenes diversas, como si fuera el score de una película (por eso también bienvengo a los compositores de películas como Hans Zimmer). Por consiguiente, ese tipo de música es la cual me empapa de ideas para la escritura, creación de personajes y situaciones (habla el aspirante a cineasta). Dentro de este rubro musical entra un género que tiene un fondo más artístico y profundo que la música clásica: el post-rock, un género que usa instrumentos y elementos del rock para crear mini-películas evocativas donde solo se necesita abrir los oídos y cerrar los ojos (al final de la entrada les dejo con un ejemplo de este género). Como la música debe ser.

Pero parece que el pop que surgió en la década del 2000 ha revertido todo eso: los seguidores de este género cierran los oídos a la esencia de la canción y abren los ojos (y la boca) por aquella figura que canta sobre sus relaciones, rupturas, amores platónicos; e incluso componen canciones egocéntricas, demostrando sin argumentos lo geniales que son. Las letras de este género no evocan, sino enamoran; y lo que es peor, la estética del artista mismo pasa a un primer plano, como lo demuestran las siguientes frases:

"NICK JONAS ESTÁ BUENAZO"
"QUÉ LINDO QUE ES JUSTIN BIEBER"
"AMO LOS TRAJES DE LADY GAGA"

Y no faltan aquellos que responden:

"ES UN GAY"
"¡ES UNA NIÑA!"
"BAH, ES HERMAFRODITA"

Así nos encontramos en una confrontación llena de fantasías con amores platónicos y celos/envidia. Y siendo las apariencias lo que importan, el espectáculo del concierto musical se vuelve una pasarela de chicos bonitos y trajes deslumbrantes, con un fondo musical pegajoso.
Me entristece ver que grandes artistas de la música Folk, y acá ejemplifico a Shakira, dejaran los lados más artísticos de sus carreras para sucumbir ante la empresa chupasangre del pop. ¿Dónde Están Los Ladrones de la inspiración? Adoraba escuchar una Antología de sus canciones y pensar en sus Pies Descalzos, esperando al Octavo Día. Ahora es Inevitable ver a un ícono del Folk como La Loba en el armario. *aullido sensual*. Nelly Furtado sufrió lo mismo, pasando de ser "como un pájaro" a una "come-hombres".

Al fin y al cabo, es una manifestación musical y la respeto por ello, pero no puedo evitar notar que es muy inimaginativa, se basa en la estética del compositor y no de la composición, y se crea con fines enteramente de lucro. Y eso, amigos, le quita la esencia a la música.

No me quemen, solo es una opinión :)

Buenas [[vibras]].
PD: el video prometido antes, la agrupación se llama Do Make Say Think. Que lo disfruten.

12.8.10

Tu mano

Aquí estoy, al filo del abismo, respirando el aire que se volvió especialmente gélido ese día. El tramo se volvió eterno: no solo por mi caminata pausada, sino que mi reloj comenzó a funcionar en retroceso. Yo avanzaba, el tiempo retrocedía, y todo se desmoronaba. Con cada paso un edificio caía, los letreros se borraban, las plantas morían, las caras se volvían desconocidas. Pronto el pavimento comenzó a caer y parecía que me iba a quedar sin camino pronto. Ahora que no tengo a dónde más caminar, las manecillas están estáticas.

Cae el primer copo de nieve de la tarde y es entonces cuando me doy cuenta de que llegó el momento, el cual nunca pensé que llegaría en un principio. "Ya está", me dije.

Con el segundo copo que cae, el vacío que sentía antes se hace más intenso. La melancolía y la ira me carcome por dentro y voy sintiendo mi cuerpo convirtiéndose en un huero: sin huesos, sin músculos, sin corazón, sin mente. No hay nada, ya no tengo nada, soy ahora un residuo en tamaño humano. Con esa idea, miro al cielo y espero.
Pero cuando el tercer copo aterriza en mi frente, es muy tarde. Bajo mis pies el piso se desmorona y, con un tic-toc en dirección correcta, caigo.

Extiendes tu mano y coges la mía, con una fuerza segura y cálida, mezclada con la ternura y fragilidad que muchas veces sostuve y que nunca pensé que encontraría en el limbo de la estabilidad y la desesperación. Tu empuñadura me hace sentir tu preocupación, como la de una madre cuidando de que su hijo no se pierda entre la muchedumbre. Sé que estás ahí, y trato de sonreir, pero no resisto, mi mano cederá pronto.

"Sigue tomando mi mano," me dices, "yo estaré aquí sosteniéndote hasta cuando sea necesario".

Comienzo a sentirme lleno, recuperando mis huesos, mis músculos, mi corazón, mi mente. Regresan mis fuerzas lentamente y me reincorporo en poco tiempo. Y cuando miro mi reloj, las manecillas parten de las 00:00 horas y siguen su curso normal. Estamos los dos solos en un terreno baldío, destruido. No veo arreglo. Finalmente, me das una razón para seguir vivo:

"Construyamos nuestro propio mundo"

10.8.10

Indie para el alma

La curiosidad mató al gato. Eso es tan cierto como que la curiosidad nos hace tropezar con cosas interesantes. Encontré una canción Indie de un grupo Indie que nunca había escuchado (por eso le dicen Indie, cierto? work it out). En general, la canción es plana, pero tiene un ritmo activo el cual, mezclado con una melodía melancolijilla, le quita la monotonía a la canción. El video es una propuesta interesante, asimismo. Sit back, enjoy.




Buenas [[vibras]] y buenas noches.

Luces frenéticas.

Hola, nuevamente. YGriega al teclado. Bajo unos cambios bizarros, con otros cuatro blogs olvidados y con ganas de escribir. Cualquier cosa; cualquier idea; cualquier eme.


Escribo en Helvetica: sí, esa fuente que aparece por todos lados en las fotos de Flickr e Imgfave. Recién me entero que Blogger la incluía. ¿Pueden creer que la última entrada que publiqué en un blog (Yo hanneo) fue el 16 de julio...del AÑO PASADO? No significa que no haya estado productivo. El papel en blanco se convirtió en mi escape. No obstante, no veía maneras de compartir mi mente. Hoy decidí comenzar otro blog.


Estoy en clases, pero a la vez no estoy en clases. Hoy regresé al colegio después de tres semanas de ausencia, cuando debieron haber sido dos. Hace poco cuestioné todo: mis padres, mi colegio, mi entorno (detalles en entradas posteriores). Llegué a la conclusión de que el colegio sirve como brújula, pero no como el profesor de la vida. Es necesario terminarlo, habiendo entrado a la segunda mitad de mi último año escolar. Pero lo terminaré a mi manera, basado en lo que yo quiero hacer. Dadas mis buenas notas en Matemática, Aritmética y Geometría, he sido exonerado de esos cursos, por la directora de mi colegio, para abrir más espacios para que yo pueda escribir (más detalles en entradas posteriores).


Eeeeel punto es, estoy en mi exonhora (mi hora de exoneración de matemáticas) comenzando este blog. A escribir se ha dicho. Siéntanse libres de comentar esta entrada y cuéntenme sobre su colegio: si es acogedor, estricto, grande, chico; si se han cambiado de colegio, si quisieran cambiarse; si lo han terminado o no; alguna anécdota...en fin. Lo que quieran.

Es hora de recreo. Me mandaron Froot Loops en la lonchera.


Buenas [[vibras]].